Fotografiando las Perseidas

13 Ago 2012 ojodepeza In Blog Etiquetas | Tags:

El momento del año en que tienen lugar las Perseidas, también conocidas como Lágrimas de San Lorenzo, es una ocasión única para iniciarnos en la fotografía astronómica. Se trata de un fenómeno producido por el contacto de pequeñas partículas que al desprenderse de un cometa entran en contacto con la atmósfera. Cuando esto ocurre de forma aislada al mirar al cielo veremos una estrella fugaz.

Lo que convierte las Perseidas en un espectáculo sin igual es que podemos contemplar un número enorme de estrellas fugaces en un periodo de tiempo limitado, por eso hablamos de lluvia de estrellas. Pues bien, todos los años por estas fechas el paso de un cometa cortado por el movimiento de traslación de la tierra alrededor del sol nos ofrece una lluvia de meteoros única, cuyo momento de máximo apogeo fue la noche de ayer, del 12 al 13 de agosto.

No obstante, aunque su intensidad irá disminuyendo con el paso de los días, todavía estás a tiempo de fotografiar las Perseidas. Si este es tu caso, hay algunos criterios que deberás tener en cuenta para sacarle el máximo partido a la sesión fotográfica.

+ EL LUGAR

Lo primero es buscar un lugar con poca contaminación lumínica. Para ello lo mejor es alejarse de entornos urbanos para evitar que luces residuales se cuelen en nuestra foto. No olvides añadir en tu composición algún elemento que haga más atractiva la toma, como montañas, vegetación o arquitecturas; ayudarán a dar dinamismo a la imagen.

+ LA MEJOR HORA

Lo ideal sería ir con luz al lugar que hayas elegido -suponiendo que esté muy aislado- para no llevarnos ninguna sorpresa, aunque hasta bien pasadas las 22:00 horas no podrás empezar a fotografiar. Entre las 02:00 y 03:00 AM las estrellas dejarán de verse con la misma intensidad por la claridad de la luna.

+ EL EQUIPO BÁSICO

En tu equipo no debería faltar una réflex digital, un objetivo angular de al menos 18 mm (lo más luminoso posible), un trípode, un intervalómetro para poder disparar a distancia a una frecuencia determinada y evitar así trepidaciones indeseadas (siempre puedes utilizar el auto disparador de la cámara, pero es bastante más engorroso), baterías, tarjetas -claro está- y una linterna o flash de mano para poder iluminar puntualmente elementos del encuadre.

+ LA TÉCNICA

La técnica es sencilla. Lo primero de todo sería colocar el dial cámara en manual, después el manejo de los diferentes parámetros dependerá de las fotografía que persigamos conseguir.

 – ISO: Ya sabemos que a medida que aumentamos la sensibilidad de nuestro sensor aumenta también el ruido final en nuestra imagen. El problema es que si usamos el menor ISO de nuestra cámara habrá estrellas que nos perderemos. Lo ideal sería aumentar la sensibilidad hasta los límites en los que nuestra cámara trabaja bien con bajo ruido y que oscilará generalmente entre 800 y 1600 ISO en función del tamaño del sensor y modelo de cámara. No debemos olvidar, que para fotografía nocturna es necesario trabajar con tiempos de exposición largos, lo que puede provocar el sobrecalentamiento del sensor provocando lo que llamamos ruido térmico. Para ello, casi todos los modelos de cámara disponen de una opción de reducción ruido en largas exposiciones, que es aconsejable activar para estos casos.

– Óptica: Quítale el filtro ND y usa el parasol, si lo tiene (con cuidado de que no te viñetee). Lo ideal sería trabajar al menos dos pasos por debajo de la máxima apertura que nos permita nuestra óptica para aprovechar su punto dulce al tiempo que ganamos en nitidez. En cuanto al enfoque, si utilizamos el enfoque automático, necesitaremos una linterna o puntero láser para conseguir el contraste necesario para que el auto focus entre en funcionamiento, si no siempre podemos enfocar manualmente al infinito o si queremos ser más certeros enfocar a nuestra hiperfocal.

– Exposición: Aquí no hay reglas infalibles, aunque debemos recordar que las estrellas están «en constante movimiento», por lo que una exposición normal no debería superar el minuto, si deseamos que aparezcan estáticas. Aun así, la velocidad de obturación que empleemos variará en función de la sensibilidad y diafragma que hayamos utilizado. Lo ideal sería realizar varias pruebas y utilizar la ley de la reciprocidad cada vez que modifiquemos un parámetro individualmente. Otra cosa son las fotografías cicumpolares (trazas de estrellas en disposición circular), en ese caso deberás situar la estrella polar en el centro del encuadre y realizar una exposición de entre 10 y 15 minutos. Aunque, si queremos evitar el sobrecalentamiento de nuestro sensor, existe un truco. Gracias al software Startrails es posible realizar una en sólo 40 tomas de unos 40″ de duración, dejando al menos 5 segundos entre disparo y disparo. El programa se encargará de fusionar las imágenes para obtener las trazas de las estrellas.

Si las Perseidas se te han echado encima, no te preocupes, a partir de diciembre tendrás la oportunidad de fotografiar las Cuadrántidas o las Gemínidas, lluvias de meteoros incluso más espectaculares, aunque propias del invierno, por lo que tendrás que llevarte además unas cuantas chaquetas.

 

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